El sector de Life Sciences está atravesando una profunda transformación. La adopción de la inteligencia artificial, las terapias avanzadas, los ecosistemas de salud digital y entornos regulatorios cada vez más complejos están redefiniendo la manera en que operan las organizaciones. Sin embargo, en medio de toda esta aceleración tecnológica, los empleadores en América Latina han llegado a una misma conclusión: las habilidades humanas están adquiriendo casi tanta importancia como la experiencia técnica.
Hay tres habilidades humanas que destacan particularmente.
La primera es la comunicación y la colaboración transversal. Las organizaciones modernas de Life Sciences dependen de profesionales capaces de conectar equipos científicos, operativos y comerciales. Ya sea en ensayos clínicos, farmacovigilancia, asuntos regulatorios o gestión de la cadena de suministro, los empleadores necesitan cada vez más talento capaz de traducir información altamente técnica en acciones prácticas para diversos grupos de interés.
La segunda es la adaptabilidad. El ritmo de cambio en las industrias farmacéutica, biotecnológica y de tecnología médica implica que los perfiles laborales evolucionan rápidamente. Los flujos de trabajo impulsados por IA, la automatización y los cambios en los marcos de cumplimiento requieren colaboradores que puedan aprender rápidamente nuevos sistemas, ajustarse a prioridades cambiantes y mantenerse eficaces en entornos inciertos. Cada vez más, las empresas valoran la resiliencia y la agilidad junto con las calificaciones científicas formales.
La tercera es la empatía y la capacidad de construir relaciones. Incluso en roles altamente técnicos, la inteligencia emocional es clave. La interacción con pacientes, la comunicación con profesionales de la salud, el liderazgo y la toma de decisiones éticas dependen en gran medida de habilidades interpersonales. Las empresas buscan activamente profesionales que combinen conocimientos científicos con una sólida comunicación centrada en las personas. En términos más figurativos, buscan perfiles meticulosos en protocolos, personas capaces de mantener la calma ante la presión o incluso, en situaciones complejas, expertos en gestionar el caos.
En toda América Latina, la demanda por estas capacidades está creciendo rápidamente, a medida que países como Brasil, México, Colombia y Costa Rica continúan fortaleciendo sus ecosistemas de Life Sciences. La manufactura farmacéutica, la investigación clínica y la inversión en Healthtech están en plena expansión en la región.
Sin embargo, actualmente los datos muestran una creciente escasez de habilidades humanas. Estudios de la OCDE indican que muchos empleadores en América Latina tienen dificultades para encontrar talento con la combinación adecuada de competencias técnicas y habilidades interpersonales. Esta brecha es especialmente evidente en la preparación para roles de liderazgo, el trabajo colaborativo y la adaptabilidad en entornos laborales cada vez más digitales.
Como resultado, las organizaciones de Life Sciences están invirtiendo con mayor intensidad en programas de reskilling, aprendizaje continuo y desarrollo de su fuerza laboral. El futuro del talento en este sector no dependerá únicamente de la excelencia científica, sino de la capacidad de combinar habilidades técnicas con fortalezas profundamente humanas. Por ello, corresponde a los líderes de Recursos Humanos y a sus socios estratégicos en talento encontrar formas de cerrar estas brechas, construyendo puentes que permitan que las habilidades humanas conviertan los avances científicos en soluciones significativas y comprensibles, desde su desarrollo hasta el uso final por parte de pacientes y consumidores.
Por Rui Rocheta
Head Regional de Europa Occidental y LATAM
Gi Group Holding

